Asesoramos la infraestructura de protección para establecimientos ganaderos en regiones serranas de baja temperatura. Diseñamos galpones aislantes, barreras mecánicas para caprino y ovino, y sistemas de resguardo físico que mantienen a tu rebaño a salvo del clima extremo y los depredadores.
Solicitar una consultoríaBarreras efectivas contra depredadores en zonas serranas. Mallas electrificadas, madera tratada y diseños adaptados a heladas y vientos fuertes.
Refugios térmicos para ovejas y cabras. Paneles de lana de roca, techos verdes y orientación solar pasiva para reducir el estrés térmico invernal.
Vigilancia pasiva sin dependencia eléctrica. Sensores de vibración, perros de guardia y barreras naturales para propiedades de más de 100 hectáreas.
Evaluamos el terreno, el clima y el tipo de ganado para proponer un cerco o galpón aislante adaptado a su finca serrana.
Solicitar asesoríaRespuestas claras sobre cercados, galpones y resguardo rural.
Trabajamos con mallas electrificadas de alta resistencia y postes de madera tratada. En altitudes sobre los 2.000 metros, priorizamos materiales que soporten ciclos de congelamiento y descongelamiento sin perder tensión. También instalamos barreras adicionales contra zorros y pumas.
Dependiendo del diseño y la ubicación, el plazo estimado es de 4 a 6 semanas. Incluye la preparación del terreno, la estructura de madera o metal, el aislamiento con lana de roca y la cubierta. Si el acceso es complicado, podemos sumar una semana adicional.
Sí. Diseñamos sistemas de vigilancia pasiva: sensores de vibración en cercos, barreras naturales de espinos y perros de guardia entrenados. También instalamos cercos electrificados con paneles solares y baterías de ciclo profundo para zonas sin red.
Recomendamos revisar el techo antes de cada invierno para evitar filtraciones, limpiar los canales de ventilación y verificar que el aislamiento no haya sido dañado por roedores. Con estos cuidados, la estructura mantiene su eficiencia térmica durante más de 15 años.
Sí, adaptamos las soluciones a razas como la cabra criolla, la oveja merino y la corriedale, que son comunes en las sierras. Consideramos su comportamiento, peso y resistencia al frío para definir alturas de cerco, densidad de aislamiento y distribución del espacio en el galpón.
Instalamos barreras mecánicas diseñadas para vientos fuertes y heladas. El ganado caprino y ovino queda protegido de depredadores sin necesidad de vigilancia constante.
Usamos lana de roca, madera tratada y techos verdes para mantener el calor del rebaño en invierno. La condensación se controla con ventilación pasiva, reduciendo enfermedades.
Implementamos sensores de vibración en cercos y barreras naturales de espinos. El sistema funciona en fincas de más de 100 hectáreas sin cobertura de red.
Cada finca tiene pendientes y exposición distintas. Diseñamos la infraestructura de protección según la orientación solar, el drenaje y los patrones de viento de tu terreno.
Productores de los Andes patagónicos reportan una caída del 80% en ataques de depredadores tras instalar nuestros cercos. Los datos se recogen en cada temporada.
Combinamos métodos tradicionales (perros de guardia, patrullaje a caballo) con alarmas sonoras de bajo mantenimiento. El resguardo se mantiene activo incluso en cortes de luz.